Lo condenan a 70 años en PA por prostitución y pornografía infantil de sus cuatro hijas menores.

El norteamericano de la raza blanca Daniel Earl Eyster de 49 años de edad fue sentenciado en una corte federal de Pensilvania a 70 años de cárcel después de haberse declarado culpable de un cargo de prostitución y otro de pornografía infantil, delito para que el usaba a sus cuatro hijas menores. Un comunicado de la Policía de Inmigración, de la que agentes especiales participaron en la investigación y arresto de Eyster en octubre del 2008, dice que el condenado obligaba a sus hijas a posar para películas que él les filmaba en casa que fue decomisada por órdenes del juez federal James Gardner del Distrito Oriental.

Más de 2, 075 fotografías digitales estaban archivadas en el ordenador del condenado. También persuadía, coaccionaba, inducía y forzaba a los menores a desnudarse y a poses sexuales para grabarlos. Lo hizo entre noviembre del 2007 hasta julio del 2008. El pervertido también distribuía el material a diferentes estados de la región.

La pena impuesta a Eyster es la máxima permitida por la ley federal contra la prostitución y la pornografía infantil. Además el juez lo condenó al pago de una multa de $3,000 dólares. El fiscal de distrito en Pensilvania y el agente especial de la ICE John P. Kelleghan, dijeron que la explotación contra la mayoría de los ciudadanos inocentes de los Estados Unidos, los niños, es un horrendo crimen y la larga sentencia contra el convicto protegerá a muchas comunidades de su depredación sexual.

“Es también una advertencia de que la ley continuará protegiendo a los niños de la depredación sexual y continuaremos enfrentándola incansablemente”, agregó Kelleghan.

La ICE colaboró durante la investigación con la policía estatal de Pensilvania y las uniformadas locales de Filadelfia y Kenctucky. El caso fue procesado por el fiscal adjunto Frank A. Work y es parte de la Operación Depredador una iniciativa nacional que comenzó en el 2003 para proteger a los niños de los niños de los abusadores, incluyendo a los turistas que viajan al extranjero para tener relaciones con niñas y niños fuera de las fronteras estadounidenses.