Malas noticias A Windows 7 le cierran las puertas.

Luego del traspié que significó el Windows Vista, el camino para que asuma el Windows 7 está "formateado". Pero pese a que el sucesor cuenta con el beneplácito de los usuarios, los datos de una encuesta reciente indican que el 60 por ciento de las empresas de Estados Unidos no planea instalar el nuevo sistema operativo.

El relevamiento fue llevado a cabo por ScriptLogic Corporation, líder en software de administración de redes basadas en Microsoft Windows. A modo de testeo, la empresa estadounidense envió 20 mil encuestas a los encargados del área tecnológica, para conocer la opinión que muchos de sus clientes tienen del nuevo sistema.

Sea por efecto de la crisis económica o por el avance a la gripe porcina, el principal motivo de las más de 1.000 compañías que respondieron el cuestionario fue que están haciendo recortes en actualizaciones de software y carecen de recursos para adquirir las últimas ofertas del mercado.

Mientras que la excusa que adoptó el 42 por ciento de los encuestados para no abrazar al futuro Windows era la "falta de tiempo y recursos".

Pero si bien la lectura es que 6 de cada 10 empresas le dan la espalda al nuevo lanzamiento de Microsoft, nada es tan terrible como aparenta. El 34 por ciento proyecta tenerlo para fines de 2010, mientras que el 5,4 por ciento lo hará antes de fin de año.

Aunque Microsoft anunció que dispone 80 mil drivers para facilitar la conexión de Windows 7 con otros dispositivos, el 39 por ciento de las razones esgrimidas en su contra fue la falta de compatibilidad del producto con sus aplicaciones actuales. Con lo que se demuestra que la herida abierta por el Windows Vista es más profunda de lo que se suponía.

De acuerdo al análisis de varios especialistas del sector, las empresas siempre se muestran desconfiadas y reticentes cuando ingresa un nuevo producto al mercado.

Por lo general, suelen esperar casi un año hasta apadrinar el nuevo sistema. Y el cambio definitivo se produce recién cuando logre garantizar cierta estabilidad en su comportamiento. Otro problema de fondo es que además de una considerable inversión monetaria, el traspaso implica una gran pérdida de tiempo.

Pese a estos anuncios agoreros, ninguno de estos perdigones parece haber hecho mella en la coraza del gigante informático, que espera una fuerte demanda entre los usuarios del "Seven". De acuerdo a cifras que maneja Microsoft, el nuevo sistema podría vender unas 177 millones de licencias, preinstalado en máquinas, hasta finales de 2010, y unos 40 millones en lo que resta de este año.